El verano viene fuerte. Llevamos varios días con altas temperaturas que afectan a nuestra salud en muchos sentidos, nuestro sueño empeora, nos sentimos más fatigados, necesitamos beber más y nuestras piernas se hinchan, están cansadas.

Si bien el síndrome de piernas cansadas se sufre durante todo el año, es en verano cuando la insuficiencia venosa, que es como se llama esta patología, empeora, manifestándose principalmente con sensación de piernas cansadas, parece que hemos corrido una maratón, hay pesadez, dolor, picor, tirantez, hormigueo, los pies y tobillos se hinchan e incluso pueden aparecer arañas vasculares y varices. Se trata de una patología que sufre 1 de cada 4 personas, siendo más del doble frecuente en mujeres que en hombres y empeorando en ciertas épocas como durante el embarazo y la menopausia.

Las piernas se cansan porque existe un problema en el retorno de la sangre desde las piernas al corazón. Esto se debe a la combinación de diferentes factores que van desde la predisposición genética, las hormonas (de ahí que haya más casos en mujeres que en hombres), la falta de actividad física, permanecer mucho tiempo de pie o sentado, ropa o calzado muy ajustado, una dieta inadecuada, el calor, el sobrepeso… El corazón bombea sangre rica en oxígeno y nutrientes a todas las partes del cuerpo y esa sangre debe volver al corazón con las sustancias de desecho recogidas en esos lugares. Cuando las venas pierden elasticidad y se dilatan, y las válvulas del interior de las venas que impiden que la sangre vuelva hacia atrás, no funcionan correctamente, aparece el síndrome de piernas cansadas.

Las personas que sufren de piernas cansadas empeoran en verano debido a que el calor favorece la dilatación de las venas dificultándose aún más, el retorno venoso. Terminar la ducha diaria aplicando agua fría de abajo a arriba aporta sensación de descanso y ligereza y si además, utilizas un gel con efecto refrescante y rico en sustancias naturales como rusco, cedro y menta, la sensación de descanso se ve potenciada. Aplícalo a través de un masaje en sentido ascendente, comenzando en la planta del pie y subiendo hasta el muslo.

Controlar el sobrepeso es fundamental ya que influye en gran medida en la aparición y empeoramiento del síndrome de piernas cansadas. Existe una relación directa entre la salud vascular y el sobrepeso. Este exceso de peso, “pesa”, generando una presión constante en las venas de las piernas, favoreciendo la dilatación de las mismas y por tanto, dificultando un correcto retorno venoso. Además, las personas con sobrepeso tienen mayor tendencia a retener líquidos a nivel de tobillos y pantorrillas que promueve la aparición de edema, hinchazón y tirantez. Una dieta equilibrada rica en frutas y verduras que aporten flavonoides, indispensables para la buena salud de nuestras piernas, reducir el consumo de sal, beber al menos 2 litros de agua al día y aumentar la actividad física, ayudarán a reducir el exceso de peso y a mejorar la salud de las piernas

Otras medidas a tener en cuenta, además de contrarrestar el calor y controlar el sobrepeso, pueden ser:

  • Evita estar mucho tiempo en la misma posición, de pie o sentados, haciendo descansos cada 45 minutos, caminando, alternando el peso entre un pie y otro, moviendo los tobillos y elevando las piernas tantas veces como podamos.
  • Controla el estreñimiento introduciendo alimentos ricos en fibra y aumentando el consumo de agua.
  • Limita el uso de prendas ajustadas, como pantalones y fajas, que dificultan el retorno venoso y utiliza sin embargo, medias de compresión graduada que oprimen más en los tobillos y cuya presión va disminuyendo a medida que va hacia el muslo, ayudando de esta manera a la sangre en su camino hacia el corazón.
  • Camina, camina, camina. Cuando caminamos se activan varios sistemas que favorecen una correcta circulación de retorno, como la bomba muscular de las pantorrillas y la bomba plantar.
  • Incorpora a tu dieta complementos alimenticios con rusco, castaño de indias o meliloto, ricos en flavonoides, antocianidinas y cumarinas, que reforzarán la pared y la salud de las válvulas de las venas, mejorarán el retorno venoso evitando el estancamiento de sangre en los tobillos y favorecerán la ansiada sensación de descanso.

Si bien la insuficiencia venosa no tiene por qué ser grave, la calidad de vida de las personas que la sufren se ve notablemente empeorada. Te recomiendo que pongas en práctica estos consejos y ya verás como llevarás el verano mucho mejor. Y si aún así no terminas de sentirte como deberías, acude a tu farmacia o a tu médico para que hagan una valoración de tu caso particular.

Disfruta de tu verano.

Raquel Vicente

Farmacéutica y Global Training Manager de Ysana