Si hay algo que caracteriza el verano es, sin duda, a parte del calor y las altas temperaturas, las reuniones con los amigos y la familia, y alguna que otra escapada al pueblo, a la playa... Donde nuestro objetivo principal es descansar, desconectar y disfrutar.

Pero ¿cuidamos tanto lo que comemos en estas reuniones y escapadas como lo que comemos durante todo el año? Y es que, claro¡cómo no nos vamos a comer esa pizza para cenar mientras nos da el fresquito! ¿Y la tapita con una cerveza? Total, un día es un día…

Pero puede que, bajo esa premisa, y sumado al cambio de rutina que sufrimos al viajar, nuestro aparato digestivo se vea afectado: nuestra dieta varía, comemos más de lo normal, las comidas que ingerimos son más pesadas e indigestas, el consumo de alcohol puede verse aumentado…

Se trata de malos hábitos que, aunque se practiquen de manera puntual, pueden generar trastornos gastrointestinales muy comunes en la población general. Son trastornos que, sin ser graves, empeoraran nuestra calidad de vida y evitan que disfrutemos plenamente de estos momentos y de otros posteriores, ya que generan un malestar general. Un trastorno gastrointestinal frecuente es la dispepsia, caracterizada principalmente, por molestias en la parte media superior del abdomensensación de pesadez y regurgitación ácida acompañada, normalmente, por gases e hinchazón estomacal.

¿Cómo podemos cuidar nuestro bienestar digestivo también durante el verano?

  • Evita las comidas copiosasindigestas y pesadas que dificultan las digestiones, así como los condimentos fuertes y picantes. También limita los azúcares refinados y las bebidas gaseosas azucaradas.
  • Bebe suficiente agua ya que, además de facilitar la digestión, previene el estreñimiento y, así, evitarás el uso inadecuado de laxantes.
  • Mantén un horario regular para las comidas y come en un entorno relajado.
  • Toma alimentos con alto contenido en fibra para favorecer el tránsito intestinal. En adultos sanos, es recomendable consumir entre 28 y 38 g de fibra al día.
  • Intenta sacar un ratito y practica actividad física diariamente para, además de mantener un peso saludable, liberar el estrés.
  • Utilizar complementos alimenticios con anís estrellado, jengibre, hinojo, alcaravea y comino, facilitará la digestión de comidas pesadas y contribuirá al confort digestivo.

Por otra parte, en esta época y debido a los desplazamientos que se producen es común encontrarnos con otro malestar: la cinetosis, también conocida como mareo del viajero. Este fenómeno surge porque, en los medios de transporte, el movimiento no depende de nosotros, sino que se produce de forma pasiva y la información de lo que vemos no coincide siempre con la información de lo que sentimos en el resto de nuestro cuerpo. Las respuestas de nuestro organismo ante estas señales contradictorias varían en función de la persona que las sufra, pero suelen ser malestar general, sudoración fría, palidez, desorientación, inestabilidad, desequilibrio, mareo…  Ante esta situación, nuestro organismo se defiende como si se tratase de una posible intoxicación o envenenamiento e intenta expulsar aquello que nos daña, siendo el origen de las náuseas y los vómitos. Según estudios, un 14% de la población sufre cinetosis, siendo común en mujeres, niños y ancianos. 

Para ayudar en esta situación, se pueden seguir una serie de consejos:

  • Evita comer abundantemente antes de los desplazamientos, así como evita fumar y tomar alcohol.
  • Leer o mirar el móvil también favorece la aparición de estos síntomas, por lo que es mejor que mantengas la mirada fija en un objeto distante.
  • Si puedes, ocupa asientos que vayan en sentido de la marcha y, siempre que sea posible, ocupa los asientos delanteros. Si vas a viajar en barco, es mejor que ocupes los asientos de la cubierta.
  • Dormir un poco o cerrar los ojos durante el trayecto, así como viajar de noche o con gafas de sol, disminuye la estimulación visual y, con ello, la posibilidad de sufrir mareos.
  • Procura que el entorno no sea caluroso y que haya una buena ventilación en el vehículo. Hacer paradas en el camino que te permitan salir a tomar el aire y estirar las piernas disminuirá la posibilidad de sufrir mareos.
  • Consumir complementos alimenticios con ginkgo, regaliz y jengibre media hora antes de empezar el trayecto contribuirá a prevenir los síntomas de los mareos asociados a los desplazamientos. También existen fármacos antieméticos para evitar las náuseas y los mareos, pero pueden provocar somnolencia y tienen numerosos efectos secundarios.

Con estos consejos esperamos que el malestar gastrointestinal no te acompañe en la maleta o en el coche y que puedas disfrutar plenamente de tus vacaciones y del verano. 

Si necesitas más información, no dudes en escribirnos o en acudir a tu farmacia.

Ana Clement

Marketing Department